domingo, 17 de marzo de 2013

Antología parcial, sesgada y marginalísima de poemas de Luis Alberto de Cuenca

 

Luis Alberto de Cuenca no es un santo, no llega ni siquiera a santón de la izquierda, es un hijo adoptivo de estos tiempos menguados. ExDirector General de Cultura, exDirector de la Biblioteca Nacional, doctor en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca, investigador del CSIC y poeta que ha leído todo lo memorable que se ha escrito en los penúltimos milenios. Traduce una impensable cantidad de lenguas sin hablantes y una nada desdeñable cifra de otras que todavía se hablan por el ancho planeta. Su labor se reduce a cuarenta libros de poesía, dieciocho volúmenes de estudios y ensayos, dos novelas y diecisiete libros de traducción. No ha malgastado el tiempo.

Sin embargo, una sombra le sigue pegada a sus pasos como los cuervos seguían a las hordas de Tamerlán. Es una mala fama de erudito golferas, de maudit funcionarial, de sabio bohemio y derrotado al modo en que se empeñan en derrotarse los hombres muy modernos: tres esposas y larga caravana de mujeres efímeras que ha cantado en alcobas de verso. Lo que haya de verdad en esa mala fama lo diluyó el alcohol de las madrugadas que en su poesía acompañan a las citas literarias del mundo antiguo y medieval que tan bien conoce. Unas citas y unas alusiones que encubren y revelan los sentidos del poema, como los buitres cubren y delatan los cuerpos de los héroes fenecidos en un cantar de gesta de los francos.

En medio de esos ingredientes, los más habituales entre lo que le he leído, Luis Alberto de Cuenca me sorprende, como el Verlaine de Sagesse, con poemas como los que a continuación reproduzco, unos poemas que, para decirlo en términos de Jauss, “rompen el horizonte de expectativas” del lector, y lo rompen a lo bestia.


ÁLZATE, CORAZÓN

Álzate corazón, consumido de penas,
levántate, que sopla un viento de esperanza
por el mundo, llevándose con él tus inquietudes
y la costra de angustia que apaga tus latidos.
Álzate, viejo amigo, que el dios de los humildes
ha vuelto de su viaje al país de las sombras
y alumbra con su ojo la prisión en que yaces,
limando los barrotes de tu melancolía.



AVE MARÍA

Digo el”Ave María” en voz alta, de noche,
desafiando las sombras. “Dios te salve, María,
llena eres de gracia, el Señor es contigo”
(al llegar a est punto, me sube a la garganta
un nundo de fe tibia que me da la entereza
y el temple necesario para seguir viviendo).
Bendita tú. María, entre todas las diosas
que habitan en el cielo de nuestro desamparo.
Y bendito sea el fruto de tu vientre.


RELIGIÓN Y POESÍA
(Paul Claudel)

Mi religión, o sea, la católica,
aporta a la poesía tres conceptos
que son fundamentales: la alabanza
de lo creado y de su Creador
(como en Akenatón, los himnos védicos,
San Francisco, Espronceda, Pound y Perse);
el júbilo de ser, pero el sentido
también de ser, al margen del azar
y de las ciegas fuerzas naturales;
y, por último, el drama, la tensión
de la lucha en un mundo relajado
que prescinde del cielo y del infierno.

Feliz quien, al amparo de la fe,
escribe poesía desde el júbilo,
el drama, la alabanza y el sentido.



ELOGIO DE LA PENA

No se os ocurra despreciar
las penas que nos trae la vida,
esas que brillan como el oro
en los otoños del espíritu
y nos agobian de belleza. 

Estamos tristes porque estamos
vivos. La vida es sufrimiento,
y eso no está ni bien ni mal,
pero tiene su lado estético.

¿No es hermoso el viento de octubre
que nos arranca de la boca
el dulce fruto apetecido? 

¿No son nuestras pobre lágrimas,
atravesada de dolor
y, sin embargo, cristalinas
como el río más transparente?
¿No os enciende hogueras la tristeza
en los hielos de la memoria,
devolviendonos los perfumes
que un día fueron nuestra dicha?

Las penas arden en el pecho
con llamaradas más profundas
que las del sol de mediodía.

sábado, 16 de marzo de 2013

Francisco, el Papa llegado de América

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El boletín de noticias Aceprensa, acaba de publicar un número extraordinario dedicado al  papa Francisco. Por el interés y la actualidad reproduzco aquí algunos párrafos que ellos han publicitado en la modalidad gratuita de recepción.

Francisco, el Papa llegado de américa

Los cardenales tenían que elegir obispo de Roma y “parece que han ido a buscarlo casi al fin del mundo”, ha dicho el nuevo Papa a la multitud congregada en la Plaza de San Pedro. El Card. Jorge Mario Bergoglio, de 76 años, que ha tomado el nombre de Francisco, era hasta hoy arzobispo de Buenos Aires. Es el primer Papa jesuita y también el primero procedente del continente americano.
Tras saludar a la gente y agradecerle la acogida, el nuevo Papa pidió una oración por su antecesor, Benedicto XVI, “para que el Señor le bendiga y la Virgen le guarde”. Él mismo comenzó el rezo de un padrenuestro, una avemaría y un gloria.
En su alocución desde el balcón de la basílica de S. Pedro, Francisco se ha presentado ante todo como obispo de Roma. Ha expresado su esperanza de que el camino recién emprendido “sea fructífero para la evangelización de esta bella ciudad”.
Antes de impartir la bendición, Francisco pidió a los fieles que rezasen por él, y se inclinó mientras los presentes en la plaza elevaban sus plegarias en silencio. Subrayó la necesidad de rezar unos por otros y por el mundo entero, para que sea una gran fraternidad. Al despedirse de la gente, dijo que al día siguiente iría a rezar a la Virgen. Y así hizo el jueves en la Basílica de Santa María la Mayor.
Jorge Mario Bergoglio nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936. Hijo de Mario, empleado ferroviario, y de Regina, ama de casa, y tuvo cuatro hermanos. Estudió ingeniería química, y después, en 1958, ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús. Realizó estudios humanísticos en Chile y de regreso a Buenos Aires, en 1963, obtuvo la licenciatura en Filosofía. Entre 1964 y 1966 fue profesor de literatura y de psicología. Desde 1967 a 1970, estudió teología en la Facultad de Teología del colegio máximo San José, de San Miguel, donde también se licenció. Fue ordenado sacerdote en 1969. Los dos años siguientes residió en España.
Luego fue maestro de novicios y profesor de Teología. Desde 1973 fue Provincial de los jesuitas en Argentina, y a partir de 1980, párroco en la diócesis de San Miguel. En 1986 se trasladó a Alemania para completar su tesis doctoral.
En 1992, Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Buenos Aires, y en 1997, coadjutor de la misma archidiócesis. Al año siguiente, a la muerte del cardenal Antonio Quarracino, le sucedió en la sede de Buenos Aires. Juan Pablo II lo nombró cardenal en 2001. Fue presidente de la Conferencia Episcopal argentina de 2005 a 2011.
Es autor de los libros Meditaciones para religiosos (1982), Reflexiones sobre la vida apostólica (1986), Reflexiones de esperanza (1992), Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro (1998), Educar: exigencia y pasión (2003), Ponerse la patria al hombro (2004), La nación por construir (2005), Corrupción y pecado (2006), Sobre la acusación de sí mismo (2006), El verdadero poder es el servicio (2007), Mente abierta, corazón creyente (2012).

Así piensa el Papa Francisco

En su predicación y declaraciones, Jorge Mario Bergoglio ha sabido ir al núcleo de las cuestiones, de un modo que no deja a nadie indiferente. Una selección de discursos y documentos recientes de cuando era arzobispo de Buenos Aires permite ver su manera de enfocar problemas de fe y cuestiones sociales.

La vocación. Cuando rondaba los 17 años, un 21 de septiembre (día en que en Argentina los jóvenes celebran el día del estudiante), se preparaba para salir a festejar con sus compañeros. Pero decidió arrancar la jornada visitando su parroquia. Cuando llegó, se encontró con un sacerdote que no conocía y que le transmitió una gran espiritualidad, por lo que decidió confesarse con él. “En esa confesión me pasó algo raro, no sé que fue, pero me cambió la vida; yo diría que me sorprendieron con la guardia baja”. Más de medio siglo después lo interpreta así: “Fue la sorpresa, el estupor de un encuentro; me di cuenta de que me estaban esperando. Eso es la experiencia religiosa: el estupor de encontrarse con alguien que te está esperando. Desde ese momento para mí, Dios es el que te ‘primerea’. Uno lo está buscando, pero Él te busca primero. Uno quiere encontrarlo, pero Él nos encuentra primero”.
“Primero, se lo dije a mi papá y le pareció muy bien. Pero la reacción de mi mamá fue diferente. La verdad es que la vieja se enojó mal” (El Jesuita. Conversaciones con el cardenal Jorge Bergoglio, SJ., Sergio Rubín y Francesca Ambrogetti, Vergara editor, pp. 45-47).

FE Y NUEVA EVANGELIZACIÓN
Nueva evangelización: “No podemos permanecer en un estilo ‘clientelar’ que, pasivamente, espera que venga ‘el cliente’, el feligrés, sino que tenemos que tener estructuras para ir hacia donde nos necesitan, hacia donde está la gente, hacia quienes deseándolo no van a acercarse a estructuras y formas caducas que no responden a sus expectativas ni a su sensibilidad. Tenemos que ver, con gran creatividad, cómo nos hacemos presentes en los ambientes de la sociedad haciendo que las parroquias e instituciones sean instancias que lancen a esos ambientes. Revisar la vida interna de la Iglesia para salir hacia el pueblo fiel de Dios. La conversión pastoral nos llama a pasar de una Iglesia ‘reguladora de la fe’ a una Iglesia ‘transmisora y facilitadora de la fe’”.(El Jesuita. pp. 77-78)
[En Buenos Aires] Buscamos el contacto con las familias que no frecuentan la parroquia. En lugar de ser solo una Iglesia que acoge y que recibe, tratamos de ser una Iglesia que sale de sí misma y que va hacia los hombres y las mujeres que no la frecuentan, que no la conocen, que se han ido, indiferentes. Organizamos misiones en las plazas públicas, en las que se reúne mucha gente: rezamos, celebramos la misa, proponemos el bautismo que administramos tras una breve preparación. Es el estilo de las parroquias y de la misma diócesis. Además de esto, tratamos de llegar a las personas que se encuentran lejos mediante los medios digitales, la red y los mensajes cortos. (Entrevista con Andrea Tornielli para Vatican Insider, 24-02-2012)
“Dios vive en la ciudad y la Iglesia vive en la ciudad. La misión no se opone a tener que aprender de la ciudad –de sus culturas y de sus cambios- al mismo tiempo que salimos a predicarle el evangelio. Y esto es fruto del evangelio mismo, que interactúa con el terreno en el que cae como semilla”. (25 agosto 2011)
Año de la fe: “Cuando no se transita por la puerta de la Fe, la puerta se cierra, la Iglesia se encierra, el corazón se repliega y el miedo y el mal espíritu ‘avinagran’ la Buena Noticia. Cuando el Crisma de la Fe se reseca y se pone rancio, el evangelizador ya no contagia sino que ha perdido su fragancia, constituyéndose muchas veces en causa de escándalo y de alejamiento para muchos.
El que cree es receptor de aquella bienaventuranza que atraviesa todo el Evangelio y que resuena a lo largo de la historia, ya en labios de Isabel: ‘Feliz de ti por haber creído’, ya dirigida por el mismo Jesús a Tomás: ‘¡Felices los que creen sin haber visto!’” (9 junio 2012)

FAMILIA
El respeto a la vida: “El aborto nunca es una solución. Debemos escuchar, acompañar y comprender desde nuestro lugar a fin de salvar las dos vidas: respetar al ser humano más pequeño e indefenso, adoptar medidas que pueden preservar su vida, permitir su nacimiento y luego ser creativos en la búsqueda de caminos que lo lleven a su pleno desarrollo”. (16 septiembre 2012)
“La batalla contra el aborto la sitúo en la batalla a favor de la vida desde la concepción. Esto incluye el cuidado de la madre durante el embarazo, la existencia de leyes que protejan a la mujer en el post parto, la necesidad de asegurar una adecuada alimentación de los chicos, como también el brindar una atención sanitaria a lo largo de toda una vida, el cuidar a nuestros abuelos y no recurrir a la eutanasia (El Jesuita, pg. 91)
Individualismo: “La puerta cerrada es todo un símbolo de este hoy. Es algo más que un simple dato sociológico; es una realidad existencial que va marcando un estilo de vida, un modo de pararse frente a la realidad, frente a los otros, frente al futuro. La puerta cerrada de mi casa, que es el lugar de mi intimidad, de mis sueños, mis esperanzas y sufrimientos así como de mis alegrías, está cerrada para los otros. Y no se trata solo de mi casa material, es también el recinto de mi vida, mi corazón. Son cada vez menos los que pueden atravesar ese umbral. La seguridad de unas puertas blindadas custodia la inseguridad de una vida que se hace más frágil y menos permeable a las riquezas de la vida y del amor de los demás”. (1 octubre 2012)
Divorciados vueltos a casar: [A los divorciados que están en una nueva unión les diría] “que se integren a la comunidad parroquial, que trabajen allí porque hay cosas en una parroquia que las pueden hacer ellos. Que busquen ser parte de la comunidad espiritual, que es lo que aconsejan los documentos pontificios y el Magisterio de la Iglesia. El Papa señaló que la Iglesia los acompaña en esta situación. Es cierto que a algunos les duele no poder comulgar. Lo que hace falta en estos casos es explicarle bien las cosas. Existen casos en que esto resulta complicado. Es una explicación teológica que algunos sacerdotes exponen muy bien y la gente entiende”.(El Jesuita, pág. 91)
Matrimonio gay: “Está en juego la identidad, y la supervivencia de la familia: papá, mamá e hijos. Está en juego la vida de tantos niños que serán discriminados de antemano privándolos de la maduración humana que Dios quiso se diera con un padre y una madre. Está en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada además en nuestros corazones. No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es solo el instrumento) sino de una ‘movida’ del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”. (8 julio 2010)

SOCIEDAD
El relativismo y el poder, dos tentaciones para la política: “Esta ‘locura’ del mandamiento del amor que propone el Señor y nos defiende en nuestro ser aleja también las otras ’locuras’ tan cotidianas que mienten y dañan y terminan impidiendo la realización del proyecto de Nación: la del relativismo y la del poder como ideología única. El relativismo que, con la excusa del respeto de las diferencias, homogeniza en la transgresión y en la demagogia; todo lo permite para no asumir la contrariedad que exige el coraje maduro de sostener valores y principios.
El relativismo es, curiosamente, absolutista y totalitario, no permite diferir del propio relativismo, en nada difiere con el ’cállese’ o ’no te metas’. El poder como ideología única es otra mentira. Si los prejuicios ideológicos deforman la mirada sobre el prójimo y la sociedad según las propias seguridades y miedos, el poder hecho ideología única acentúa el foco persecutorio y prejuicioso de que ’todas las posturas son esquemas de poder’ y ’todos buscan dominar sobre los otros’. De esta manera se erosiona la confianza social que, como señalé, es raíz y fruto del amor”. (25 mayo 2012)
Justicia social: “La justicia es la que alegra el corazón: cuando hay para todos, cuando uno ve que hay igualdad, equidad, cuando cada uno tiene lo suyo. Cuando uno ve que alcanza para todos, si es bien nacido, siente una felicidad especial en el corazón […] Qué despreciable en cambio el que atesora solo para su hoy, el que tiene un corazón chiquito de egoísmo y solo piensa en manotear esa tajada que no se llevará cuando se muera. Porque nadie se lleva nada. Nunca vi un camión de mudanza detrás de un cortejo fúnebre. Mi abuela nos decía: la mortaja no tiene bolsillos”. (7 agosto 2012)
Desencanto: “El desencanto tiene una dimensión escatológica. Ataca indirectamente, poniendo entre paréntesis toda actitud definitiva y, en su lugar, propone esos pequeños encantamientos que hacen de ’islas’ o de ’tregua’ frente a la falta de esperanza ante la marcha del mundo en general. De ahí que la única actitud humana para romper encantamientos y desencantos es situarnos ante las cosas últimas y preguntarnos: en esperanza ¿vamos de bien en mejor subiendo o de mal en peor bajando? Y surge entonces la duda. ¿Podemos responder? ¿Tenemos, como cristianos, la palabra y los gestos que marquen el rumbo de la esperanza para nuestro mundo?” (8 mayo 2011)
Trata de personas: “Hoy en esta Ciudad queremos que se oiga el grito, la pregunta de Dios: ¿Donde está tu hermano? (…) Quizá alguno pregunte: ¿Qué hermano? ¿Dónde está tu hermano esclavo? ¿El que estás matando todos los días en el taller clandestino, en la red de prostitución, en las ranchadas de los chicos que usás para mendicidad, para ’campana’ de distribución de droga, para rapiña y para prostituirlos…? ¿Dónde está tu hermano el que tiene que trabajar casi de escondidas de cartonero porque todavía no ha sido formalizado… ¿Dónde está tu hermano? Y frente a esa pregunta podemos hacer, como hizo el sacerdote que pasó al lado del herido, hacernos los distraídos; como hizo el levita, mirar para otro lado porque no es para mí la pregunta sino que es para otro. ¡La pregunta es para todos! ¡Porque en esta Ciudad está instalado el sistema de trata de personas, ese crimen mafioso y aberrante!” (25 septiembre 2012)

ACCIÓN DE LA IGLESIA
Peligro de perderse en lo mundano: “El peor daño que puede pasar a la Iglesia: caer en la mundanidad espiritual […] Esa mundanidad espiritual de hacer lo que queda bien, de ser como los demás, de esa burguesía del espíritu, de los horarios, de pasarla bien, del estatus”. (2 septiembre 2012)
Servir: El cardenalato es un servicio, no es un honor para enorgullecerse. La vanidad, el alardeo, son una actitud espiritualidad mundana, que es el peor pecado de la Iglesia. (…) El arribismo, la búsqueda del éxito, pertenecen plenamente a esta espiritualidad mundana. (Vatican Insider, 24-02-2012)
Escándalos: Es una invitación para ver a la Iglesia santa y pecadora, a ver ciertas faltas y ciertos pecados sin perder de vista la santidad de tantos hombres y de tantas mujeres que actúan en la Iglesia de hoy. No debo escandalizarme porque la Iglesia es mi madre: debo ver los pecados y las faltas como si viera los pecados y las faltas de mi mamá. Y cuando me acuerdo de ella, recuerdo sobre todo muchas cosas bellas y buenas que hizo, no tanto de las faltas o de sus defectos. Una madre se defiende con el corazón lleno de amor, antes de usar la palabra. Me pregunto si en el corazón de muchos de los que entran en esta dinámica de los escándalos habrá amor por la Iglesia. (Vatican Insider, 24-02-2012)
La Curia Romana: Yo la veo y la vivo como un organismo de servicio, un organismo que me ayuda y me sirve. A veces llegan noticias no tan buenas, a menudo ampliadas y a veces manipuladas con amarillismo. (…) La Curia romana tiene defectos, pero me parece que se subraya demasiado el mal y demasiado poco la santidad de tantísimas personas consagradas y laicas que trabajan allí. (Vatican Insider, 24-02-2012).

Bergoglio durante la dictadura militar

La actuación de la Iglesia argentina durante la dictadura militar (1976-1983) ha sido un asunto debatido al revisar ese doloroso pasado. En un país de gran mayoría católica, había católicos tanto entre los guerrilleros que quisieron cambiar el sistema con la violencia como entre los que apoyaron la posterior represión de la dictadura militar. A la jerarquía eclesiástica de entonces se le ha reprochado que no se opusiera frontalmente al régimen, aunque se reconoce que obispos y otros eclesiásticos hicieron múltiples gestiones para salvar vidas de los detenidos durante la dictadura.
Jorge Bergoglio no era entonces obispo, sino provincial de los jesuitas argentinos (cabeza de la orden en ese país) de 1973 a 1979. En mayo de 1976 la policía del régimen militar secuestró a dos jesuitas –Orlando Yorio y Francisco Jalics– que vivían y hacían su labor en barrios de chabolas de Buenos Aires, acusándoles de ser guerrilleros. Estuvieron encerrados en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los principales centros clandestinos de detención y tortura del régimen. Los obispos –y Bergoglio, según sus propias declaraciones– hicieron gestiones para que fueran liberados, lo que se produjo cinco meses después.
Cuando Bergoglio se enemistó con el gobierno de Néstor Kirchner, el periodista político Horacio Verbitsky, de tendencia afín al gobierno, acusó a Bergoglio de haber delatado a los dos jesuitas, haciendo posible que los secuestraran. Francisco Jalic, que vive en Alemania, había hecho ya esta acusación en 1995. Las acusaciones periodísticas no generaron ninguna imputación.
Gestiones ante la Junta
Bergoglio contestó a las acusaciones en el libro El jesuita, una biografía del actual Papa publicada en 2010, obra de los periodistas Sergio Rubín y Francesca Ambrogetti. “Nunca creí –dice– que estuvieran involucrados en actividades subversivas como sostenían sus perseguidores, y realmente no lo estaban. Pero, por su relación con algunos curas de las villas de emergencia, quedaban demasiado expuestos a la paranoia de la caza de brujas. Como permanecieron en el barrio, Yorio y Jalic fueron secuestrados durante un rastrillaje. La misma noche en que me enteré de su secuestro, comencé a moverme. Cuando dije que estuve dos veces con [el dictador Jorge] Videla y dos con [el jefe de la Armada] Massera fue por el secuestro de ellos”.
Hace dos años Bergoglio declaró como testigo en el segundo juicio sobre los crímenes en la ESMA. Allí relató su actuación durante el secuestro de los dos jesuitas, detallando sus gestiones ante Videla y Massera para que fueran liberados.
Una de las fundadoras de las Abuelas de la Plaza de Mayo, Alicia Licha de la Cuadra, le acusó también de haber intervenido en algún caso de robo de bebés nacidos de detenidas durante la dictadura, y pidió que fuera citado a declarar. Las Abuelas de la Plaza de Mayo han hecho numerosas acusaciones contra la actuación de la jerarquía católica. Bergoglio replicó que se trataba de una acusación calumniosa, y el asunto no tuvo ninguna repercusión legal.
Ayuda a perseguidos
Bergoglio no era un hombre dado a hacer declaraciones, y en muchos casos pensaba que el silencio es la mejor respuesta. Sin embargo, en su entorno se recuerdan historias sobre su papel para ayudar y sacar del país a jóvenes perseguidos por la dictadura.
Según informa el diario argentino La Nación (14-03-2013), “la mayor defensora de la actuación de Bergoglio es Alicia Oliveira, que fue jueza durante la dictadura y abogada del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Ella afirma que Bergoglio advirtió a los sacerdotes Jalics y Yorio del peligro que corrían y que ellos no le hicieron caso”. Oliveira asegura que Bergoglio la salvó de la dictadura militar.
Otra que desmiente las acusaciones es Clelia Luro, que fue secretaria y después mujer de Mons. Jerónimo Podesta, el “obispo rojo” de Avellaneda, que dejó su puesto episcopal para unirse a ella. Sobre el caso de los dos jesuitas, dice: “Es una calumnia, Bergoglio trató de protegerlos advirtiéndoles del peligro” (Le Monde, 26-10-2007). Clelia Luro recuerda con emoción que “Bergoglio fue el único obispo que vino a ver a mi marido al hospital, poco antes de morir en 2000”. En el mismo reportaje del diario francés, se recordaba que fue el único representante del episcopado que asistió el 9 de octubre de 1999 al traslado de los restos mortales del padre Carlos Mújica a Villa 31, un barrio de chabolas de la capital en el que trabajaba hasta que fue asesinado por paramilitares en 1974. “Gracias a Bergoglio mi hermano reposa entre los que amaba”, dice Marta, hermana de Mújica.

Libros del Papa Francisco

Los libros del actual Papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, todavía no están a la venta fuera de Argentina, aunque es de esperar que algunos vean pronto su edición en el extranjero. El último de ellos, publicado en la editorial Claretiana de Argentina se titula Mente abierta, corazón creyente (2012). Se trata de cuatro retiros espirituales, predicados por el autor, dirigidos a seglares y sacerdotes. Su finalidad es reflexionar sobre la propia vida a la luz de la Palabra de Dios y descubrir su presencia en la vida cotidiana.
Escribe en este libro el entonces cardenal Bergoglio: “El mismo Señor nos recomienda estar atentos. Él me busca. No busca al voleo sino a cada uno y según el corazón de cada uno. La vigilancia es el esfuerzo para encontrar la sabiduría de saber discernirlo y encontrarlo. A veces el Señor pasa al lado nuestro y no lo vemos o, de tanto ‘conocerlo’, no lo reconocemos. Nuestra vigilancia es oración que nos hace retenerlo cuando él pase”.
La obra tiene cuatro apartados: el primero se titula “Los diálogos de Jesús” y explica el acercamiento de Cristo a nuestra vida. El segundo tiene como hilo conductor la meditación sobre la Epifanía, el misterio de la manifestación del Señor. La tercera parte nos habla de las cartas del Apocalipsis dirigidas a las siete Iglesias y su implicación con la doctrina católica. La cuarta se llama “Nuestra carne en oración”, donde habla de cuestiones como la relación entre la vida cotidiana y la oración, el abandono en manos de Dios, y el sentido de la experiencia de los límites y de la muerte para los cristianos.
Otros libros suyos son: Meditaciones para religiosos (1982), Reflexiones sobre la vida apostólica (1986), Reflexiones de esperanza (1992), Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro (1998), Educar: exigencia y pasión (2003), Ponerse la patria al hombro (2004), La nación por construir (2005), Corrupción y pecado (2006), Sobre la acusación de sí mismo (2006), El verdadero poder es el servicio (2007).